Tristes recuerdos.
Cada cruz que se observa en las calles de la Ciudad de
México, debe de traer tras de sí trágicos sucesos. Algunas siempre han estado
ahí, otras, han surgido de un día para otro, pero pasan desapercibidas, como
formando parte del paisaje.
Esta es una costumbre que se expande por todo el
territorio nacional. Tú, seguramente haz visto alguna, y quizás te haz
preguntado el porqué de su existencia.
Estas cruces son el recuerdo de
familiares y amigos por el ser querido fallecido en situaciones dolorosas, inesperadas.
Seguro que hay detrás de cada cruz, de cada altar, un recuerdo, una historia
conmovedora de dolor, ahí, justo en ese lugar donde ahora están como testigos
mudos y eterno testimonio de un evento lamentable.
Ahora bien, han visto ustedes una bicicleta blanca. Estos
vehículos, son colocados en los lugares como homenaje a ciclistas atropellados
y muertos al estar circulando, se supone que es el bicicleta que se estaba
usando al momento del fatal accidente.
Al colocar esta “bici” blanca, se propone que sirva como
forma de protesta hacía las autoridades por no procurar mayor protección hacia
los ciclistas y al mismo tiempo para crear conciencia en los automovilistas del
peligro por conducir con rapidez y sin ninguna precaución y más aún, como
recordatorio de estas tragedias y el derecho a otros habitantes de
transportarse en bicicleta con absoluta seguridad.
Cada que veas una cruz, un altar con flores o una
bicicleta blanca en alguna calle, en una acera, en una carretera pensarás
que algo penoso sucedió ahí.
Son de esos pequeños detalles que ya ni tomamos en
cuenta.
fotos Raúl García Ledezma
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