Todos sufren

Todos sufren
Imagen tomada de internet
“¿Qué queda de la persona cuando comer no sólo es difícil sino una obligación, cuando vestir es innecesario porque ni la calle ni la vergüenza existen, cuando es imposible hablar con propiedad, cuando la saliva cae sin reposo, cuando quien celebra el cumpleaños 80 es la familia y no el festejado, cuando quien sonríe tiene rostro de cadáver, cuando lo que importa ha dejado de importar, cuando el pudor, la entereza, la alegría de vivir y el futuro son palabras sin sentido?
¿Qué queda del ser humano cuando su esencia le ha sido robada?” (Arnoldo Kraus. Morir antes de morir. El tiempo Alzheimer. México. Penguin Random House. 2012)

Un estornudo y luego otro y otro más, nada para preocuparse. Después, ese malestar en la garganta como si la tuvieras seca y ese dolorcito al tragar saliva, nada para preocuparse. 

Luego los escalofríos, el dolor de huesos y la cabeza hueca.

Al segundo día ya se declara instalado el virus de la gripa en mi cuerpo. Me resigno a sufrir.

Los síntomas: escurrimiento nasal; la cabeza pesada que se resiste a moverse rápidamente  a riesgo de sufrir mareo; la tos continua que recuerda la presión arterial baja y sentir que por mi garganta pasan al menos un par de hojas de afeitar; el dolor de huesos y el frío que siento aunque el termómetro diga otra cosa; el escurrimiento nasal que no da tregua y me obliga a ocupar más de tres cajas de pañuelos desechables y que me fuerza a untar crema en mis fosas nasales por tremenda irritación, es tal, que ya tengo temor a "sonarme"; Los párpados calientes, los ojos inyectados, rojos, llorosos, y cuando por un momento puedo respirar libremente siento un alivio divino que dura solo segundos y vuelta otra vez a sentir la nariz tapada que obliga a respirar por la boca.

Llega la primera noche, la segunda, la tercera, la cuarta y todos los malestares se elevan a décima potencia

—“Por las noches es cuando las enfermedades se cargan” decía mi mamá.
—"A de ser el efecto de la luna" dice mi esposa.

Te sientes mal, tu cuerpo está enfermo, un simple resfriado con su proceso infeccioso que sabes pasará porque a lo largo de tu vida lo haz padecido más de una vez.

Tienes la certeza que en aproximadamente diez días recuperarás la salud te volverás a sentir bien.

Ojalá todo y para todos fuera así, pero hay enfermedades que no tienen esa esperanza y los pronósticos de recuperar la salud son lentos y dolorosos o se vuelven de pronóstico reservado.

Enfermedades hereditariasenfermedades crónicasenfermedades incurables; enfermedades de la vejez... 

Enfermedades que desgastan a enfermos y cuidadores. Hay quien las padece. Los he visto en los pasillos de los hospitales.


Esos pacientes de actitudes encontradas y de los que en los últimos meses me los he encontrado cara a cara. Están  ahí, en estos momentos se encuentran en clínicas y hospitales cargando con sueros y sufrimientos, arrastrando con sus enfermedades y con sus años; reflejan en su rostro una combinación de dolor y esperanza, unos con deseos de sanar, con deseos de vivir. Otros, cansados de las batallas libradas.

Los he visto. 

Ahora hemos coincidido, en estos últimos meses, hemos coincidido pacientes y familiares,  cada uno con sus males, cada uno con sus historias.

Y yo me quejo de un simple resfriado.


RGL

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